LA UNIDAD DOMÉSTICA DURANTE EL PERÍODO PRECERÁMICO EN LA COSTA DEL PERÚ: UN ENFOQUE EVOLUCIONISTA

Alejandro Chu Barrera

University of Pittsburgh – Department of Anthropology

Introducción

Alrededor de 4,000 a.C.1 se dio un dramático cambio en el medio ambiente de la costa peruana (Richardson y Sandweiss, ms). Un rápido desplazamiento de la corriente Humbolt de aguas frías, de 12° Sur a su posición actual de 5° Sur, produjo un incremento en los recursos marinos (Andrus et al., 2002), entre los que destacan los cardúmenes de anchovetas (Engrualis edulis). También inicio un proceso de desertificación de la costa y la estabilización del nivel del mar estableciendo la línea de costa actual. Sumado a ello, el Fenómeno del Niño recurrió después de un hiato de 3,000 años (Sandweiss et al., 2001). Estos cambios medio ambientales marcan el final del período Precerámico Medio, transformando la subsistencia de los grupos costeros permitiendo que estos grupos se asentaran de forma permanente y incrementen su población. Los recursos marinos son la base de esta subsistencia pero también tenemos un número significativo de recursos agrícolas (de uso alimentario e industrial) que combinados permitieron el surgimiento de la Civilización durante el período Precerámico Tardío (3,500 a 1,800 a.C.).

En los últimos años, investigaciones en la costa norcentral del país enfocados en el período Precerámico Tardío (PPT), se han centrado en el estudio de sitios con arquitectura monumental (por ejemplo: Haas et al., 2004; Shady, 1997; Shady et al., 2001; Shady y Leyva, 2003; Vega-Centeno et al., 1998). Estas investigaciones han demostrado que el PPT, fue un periodo muy dinámico y crucial para entender los procesos culturales posteriores. Sin embargo, estos estudios se han enfocado principalmente en el análisis de la arquitectura monumental para explicar el surgimiento de la complejidad social y la civilización. Consideramos que para entender a estas sociedades complejas debemos partir de las unidades sociales básicas que conformaron estas sociedades. Por ello creemos que el estudio de la unidad doméstica, es fundamental para entender los mecanismos sociales que permitieron el surgimiento de la arquitectura monumental y la civilización en los Andes Centrales. La unidad doméstica representa la unidad básica de estudio en estos períodos y es a partir de ella que surgen las primeras comunidades sedentarias, las sociedades complejas, y posteriormente el Estado. En este artículo hacemos una revisión de los datos hasta fecha disponibles sobre unidades domésticas para los sitios precerámicos de la costa central y norcentral desde de una perspectiva evolucionista aplicada en el Medio Oriente y Mesoamérica.

Definiendo la Unidad Doméstica

Unos de los aspectos fundamentales del estudio de las unidades domésticas es decidir como definirlas. En las ultimas décadas muchos investigadores que estudian la organización social se han preocupado por definir la unidad doméstica como “aquel grupo mínimo de individuos, que no necesariamente residen juntos, y que se encuentran relacionados por parentesco y/o matrimonio, participando en diferentes roles sociales”. El surgimiento de una “arqueología de las unidades domésticas” en la ultimas décadas del siglo XX, refleja el interés de muchos arqueólogos por usar a la unidad doméstica como unidad de análisis. Sin embargo como veremos a continuación la unidad doméstica es un termino que a veces resulta complicado de aplicar. UKU PACHA. Revista de Investigaciones Históricas. Nro. 9, Julio 2006

Primero tenemos que hacer una distinción entre familia y unidad doméstica. Como Bender (1967) ha discutido la familia es una categoría relacionada al parentesco, mientras que la unidad doméstica esta relacionada a la coresidencia. Esta problemática ha sido retomada por Wilk y Netting (1984) quienes para evitar problemas entre la contradicción del concepto de residencia con el de parentesco sugieren el definir la unidad doméstica a partir de criterios funcionales y no estructurales. Estos autores sugieren que para identificar la unidad doméstica debemos superponer las diferentes actividades realizadas por el grupo social; siguiendo lo propuesto por Hammel (1984) quien define a la unidad doméstica como “el grupo mas pequeño con la máxima función corporativa”, si por ejemplo usamos un Diagrama de Venn para superponer las diferentes actividades realizadas por el grupo, el área de mayor superposición corresponderá a la unidad doméstica. Desde un punto de vista funcional, las unidades domésticas realizan funciones de producción, distribución, transmisión, y reproducción social y biológica. La aplicación de estos conceptos a la arqueología a veces resulta problemático ya que los arqueólogos no trabajamos con las unidades domésticas directamente, sino con los restos materiales dejadas por estas. Como arqueólogos, debemos de inferir las unidades domésticas a través de las estructuras y artefactos excavados. Como Wilk y Rathje (1982) ya lo han mencionado “los arqueólogos no excavamos unidades sociales, excavamos las casas y restos de sus actividades”.

Desde el punto de vista de la arqueología, la unidad doméstica requiere ser definida desde una perspectiva morfológica. Para identificar unidades doméstica y definir su composición sobre la base de proximidad y coresidencia se han sugerido estudios (Hirth, 1993; Manzanilla, 1986) basados en la distribución interna y externa de artefactos, la arquitectura doméstica y las asambleas de artefactos. Aquí es importante el concepto de unidad habitacional que se aplica para definir el área física ocupada por la unidad doméstica, siendo sinónimo de casa o vivienda. El tamaño y forma de la unidades habitaciones han sido utilizados para identificar y definir unidades domésticas. A través de un extenso análisis del registro etnográfico y estudios etnoarqueológicos (por ejemplo Kramer, 1982; Robbins, 1966) se ha establecido que existe una correlación entre la forma de la vivienda y el tipo de residencia. Una residencia temporal estaría asociada a estructuras circulares construida de materiales perecederos como madera, caña y paja; mientras que estructuras cuadrangulares, construidas de piedra o barro, estarían asociadas a una ocupación permanente. Como veremos a continuación, este cambio de forma y tamaño en la vivienda ha sido desarrollado con mas detalle.

La Evolución de las Unidades Domésticas

Estudios de las unidades domésticas para el periodo Precerámico en los Andes Centrales, son escasos. Michael Malpass y Karen Stothert (1992) organizaron la información dispersa y rastrearon los cambios en las unidades domésticas desde el Precerámico Temprano hasta el Precerámico Tardío. Estos autores basaron sus conclusiones sobre el cambio social en la transición del Precerámico Medio al Precerámico Tardío en el trabajo de Kent Flannery (1972, 2002) sobre el surgimiento de la aldea y las sociedades sedentarias.

El estudio de Flannery, compara el surgimiento de aldeas de pequeñas estructuras circulares y su transición a estructuras cuadrangulares en Mesoamérica y el Medio Oriente. En una publicación más reciente (2002), Flannery incluye información de varias partes del mundo, pero no del área Andina. Aunque, se menciona que la forma de la vivienda no es una variable importante (Flannery, 2002: 421), las áreas de las estructuras reflejadas en las formas y tamaños de las plantas de la unidades habitaciones, representarían diferentes tipos de organización social. En general, las casas mas pequeñas tienden a ser de planta circular, mientras que las casas mas grandes, generalmente son de planta ortogonal, ya sea rectangular o cuadrangular. Las estructuras circulares generalmente están diseñadas para albergar a 1 o 2 personas con un área media de 10 m 2 (Flannery, 1972: 30-31). Este tipo de viviendas por sus dimensiones no están diseñadas para

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albergar a una familia nuclear. En contraste, unidades habitacionales de planta cuadrangular o rectangular pueden acomodar a una familia de 3 ó 4 individuos con un área entre 25-35m2. La transición a unidades habitacionales de planta ortogonal reflejaría la emergencia de la familia nuclear como unidad social.

Es durante este periodo que también se pueden encontrar diferencias en el tamaño de las unidades de almacenaje, asociado a las estructuras ortogonales. Esto ha sido interpretado como diferencias en la producción, excedentes y acumulación entre las diferentes unidades domésticas. Otra importante características de las viviendas de patrón ortogonal es que es fácil añadir o sustraer cuartos (Flannery, 1972: 28; Malpass y Stothert, 1992: 149). Unidades domésticas en expansión pueden fácilmente acomodarse adosando cuartos a la estructura previa. Para Flannery (1972: 29) unidades habitaciones de planta ortogonal están relacionadas a sociedades sedentarias organizadas para explotar recursos de alto potencial (por ejemplo los recursos marinos en la costa peruana). Posteriormente, Flannery (2002) ha incluido el surgimiento de una unidad doméstica de familias extendidas como una tercera etapa en la evolución de las aldeas. Varios factores se han propuesto para el surgimiento de la unidades domésticas extendidas, pero el factor económico es uno de los mas obvios (Flannery, 2002: 424). Una unidad doméstica extendida estaría conformada por una familia extendida compuesta por padres, hijos, hermanos, tíos, primos, etc., esto permitiría una unidad doméstica con mayor fuerza de trabajo, la posibilidad de mayores actividades y una división del trabajo más allá de la familia nuclear. Estas unidades domésticas estarían relacionadas con sociedades complejas del nivel de jefaturas y estados. Para ilustrar estas etapas, Flannery ha encontrado la transición de estructuras circulares a cuadrangulares en sitios como Beidhal en Jordania (~ 6,500 a.C.) y Tell Mureybit en Siria (~ 7,500 a.C.). La transición de unidades habitaciones de familias nucleares a familias extendidas se ha registrado para el sitio de Hassuna en Iraq (Flannery, 2002: 425). En este sitio, viviendas de familias nucleares de un área de 25 m2 para 3 ó 4 personas, ubicadas alrededor de espacios abiertos, cambian a casas de plantas más formalizadas con áreas mayores de 140 m2 con un estimado de 15 a 20 personas por vivienda. Es importante acotar que Flannery no encuentra ningún sitio en Mesoamérica que presente las dos transiciones antes descritas.

Las Unidades Domésticas en el Precerámico

La evidencia arqueológica para el Precerámico en la costa central y norcentral del Perú apoya el modelo desarrollado por Flannery. En general se observa un cambio de estructuras de planta circular a estructuras rectangulares o cuadrangulares. Sitios del Precerámico Medio, como Paloma (Engel, 1980; Quilter, 1991) y sitios de comienzos del PPT, como Chilca (Donnan, 1964; Engel, 1977, 1988) se caracterizan por presentar estructuras circulares. Sin embargo podemos observar que estas estructuras van aumentando en área a través del tiempo. Por lo reducido de las áreas, muchas de las actividades domésticas se realizaron fuera de las estructuras, en áreas compartidas por otros miembros de la comunidad (Malpass y Stothert, 1992: 147). Esta interpretación esta reforzada por la evidencia etnográfica disponible.

Paloma, es una de la pocas aldeas del precerámico que ha sido extensamente excavada. Los trabajos de investigación se han concentrado en un extenso basural denominado Unidad I, de un área de 6,500 m2. A partir de la década de 1970, excavaciones en la Unidad I descubrieron los restos de una aldea precerámica perteneciente al período Precerámico Medio. Frederic Engel excavó un total de 936 m2 de la Unidad I y posteriormente Robert Benfer excavó un total de 1862 m2. Ambas excavaciones descubrieron un área de 2798 m2 aproximadamente el 43% del total de la Unidad I. Estos trabajos permitieron identificar 81 viviendas divididas en dos fases de ocupación. La primera ocupación fechada antes de 5,050 a.C. corresponde a viviendas de planta irregular o circular, (Fig. 2.a) de un área promedio de 10.9 m2, construidas sobre el piso estéril aprovechando depresiones naturales (Engel, 1980: 19) estas estructuras habrían sido ocupadas durante cortos periodos de tiempo. La segunda ocupación del sitio, fechada entre 5,050 – 3520 a.C., corresponde a viviendas de planta circular u ovalada, mas formalizadas (Fig. 2.a)

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RESUMEN DE CLASE